Carta al Presidente Mario Draghi para una reunión urgente


Estimado Presidente Mario Draghi,

Después de la enésima tragedia ocurrida el jueves pasado en el mar Mediterráneo, consideramos indispensable solicitarle un encuentro urgente.  Cada vez que se repite un naufragio esperamos que sea el último. También porque, con mucha probabilidad, la tragedia citada se podía evitar.  Durante las más de 24 horas transcurridas entre la primer señalización de Alarm Phone y la consumación de la tragedia, la nave Ocean Viking esperó una intervención de las autoridades marítimas que coordinase las operaciones, pero a pesar de que las autoridades italianas, líbicas y maltesas estuvieran informadas en forma constante, la esperada coordinación no se produjo, o por lo menos no involucró a la única nave de salvamento presente en ese momento. Esta falta resultó fatal y muy evidente: más de cien personas perdieron la vida.

Esta es la realidad del Mediterráneo, Señor Presidente. Desde el 2014, más de 20.000 hombres, mujeres y niños, resultan muertos o desaparecidos en el Mediterráneo Central, lo cual confirma su triste primacía como ruta migratoria más letal del mundo. Ninguno de los acuerdos ni de las medidas adoptadas por los Estados, después de la conclusión de la operación Mare Nostrum, ha logrado disminuir la tasa de mortalidad.

Desde ese momento las ONG han tratado de colmar el vacío dejado por los Estados, pero sin una coordinación centralizada, oportuna y coherente de búsqueda y salvamento, las tragedias como la del jueves pasado son las consecuencias que pesarán colectivamente sobre las conciencias.  La intervención de las naves de salvamento civil, por algunos años, fue recibida con reconocimiento por las autoridades italianas y europeas, con las que hemos colaborado en forma continua y eficaz para reducir la mortalidad en el Mediterráneo. Luego las cosas cambiaron: los gobiernos retiraron sus naves y dejaron de coordinar los salvamentos. En cambio de salvar y conducir a las personas a un puerto seguro, como establece la normativa marítima internacional, éstas empezaron a ser entregadas a las autoridades locales en Libia, donde son víctimas de detención arbitraria, violencias y abusos de todo tipo, hechos éstos abundantemente documentados. Al mismo tiempo, las ONG se convirtieron en objeto de una feroz campaña de deslegitimación y criminalización.

La misma Comisaria Europea Von Der Leyen ha corroborado que “el salvamento en mar no es una opción”, sino una precisa obligación de los Estados, es decir una obligación jurídica, además de moral. Como ONG estamos en el mar para cubrir un vacío, pero estamos dispuestas a ponernos aparte si Europa instituyese un eficaz mecanismo institucional y coordinado de búsqueda y salvamento que tenga como objetivo principal salvar personas en el mar.

Señor Presidente, le pedimos un encuentro para discutir sobre cuáles iniciativas concretas su Gobierno puede adoptar, involucrando la Unión Europea, con el fin de garantizar intervenciones coordinadas y tempestivas de salvamento, en modo que vuelva a ser una prioridad salvar vidas humanas y que no se repitan nunca más tragedias inaceptables como los naufragios de los últimos dìas. 

 

Alarm Phone, Emergency, Medici Senza Frontiere, Mediterranea Saving Humans, Open Arms, ResQ-People Saving People, Sea Watch, SOS MEDITERRANEE.

 

Abril 25, 2021